
Mi problema comenzó cuando mis sueños parecían tan reales, cuando se volvió sumamente difícil diferenciar de lo que es real a lo irreal, esa mala jugada de mi cerebro.
Una larga cadena de imágenes recorriendo mi cabeza que poco a poco fueron sembrando la duda, es imposible distinguir si son solo recuerdos, sueños, esperanzas.
¿Cómo saber que nada de lo que pienso es ficción?
No hay comentarios:
Publicar un comentario